Durante siglos se ha dicho que la Venus de Botticelli que nace del mar sobre una concha tiene el rostro de una mujer real: Simonetta Vespucci, la joven a la que la Florencia de los Médici llamó «la bella Simonetta». Murió con veintitrés años y su leyenda no ha dejado de crecer desde entonces. Esta es su historia, y lo que sabemos de verdad sobre su relación con el pintor.
De Génova a Florencia
Simonetta Cattaneo nació hacia 1453, hija de una familia noble genovesa. No se sabe con certeza si nació en Génova o en Portovenere, en la costa de Liguria; el poeta Poliziano escribió que había nacido «entre las olas».
En 1469, con dieciséis años, se casó con Marco Vespucci, un joven florentino de la familia del futuro navegante Américo Vespucio, el que daría nombre a América. Con la boda se trasladó a Florencia, donde su belleza y su trato la convirtieron muy pronto en la mujer más admirada de la ciudad.
La justa de 1475 y Giuliano de Médici
El 28 de enero de 1475 se celebró en la plaza de Santa Croce una gran justa. Giuliano de Médici, el hermano menor de Lorenzo el Magnífico, eligió a Simonetta como la dama de su corazón. Su estandarte, pintado por Botticelli, mostraba a Palas Atenea con el lema francés «La Sans Pareille», la que no tiene igual. Giuliano ganó el torneo y Simonetta fue proclamada reina de la belleza. Poliziano le dedicó versos en el poema que escribió para celebrar aquella justa.
Se cree que la Palas de aquel estandarte tenía el rostro de Simonetta. Si es así, es la única vez que sabemos con bastante seguridad que Botticelli la pintó, y esa obra se ha perdido.
Una muerte a los veintitrés años
Simonetta murió en Florencia la noche del 26 de abril de 1476. Tradicionalmente se ha atribuido su muerte a la tuberculosis. Fue sepultada en la iglesia de Ognissanti, la iglesia de los Vespucci.
Dos años después, el 26 de abril de 1478, Giuliano de Médici fue asesinado en la catedral de Florencia durante la conjura de los Pazzi. Y Botticelli, que murió en 1510, pidió ser enterrado en Ognissanti, a los pies de Simonetta.
¿Es Simonetta la Venus de Botticelli?
La tradición la reconoce en algunas de las obras más famosas de Botticelli: El nacimiento de Venus, La primavera o Venus y Marte. Pero conviene separar la leyenda de lo que se sabe:
No se conserva ningún retrato suyo pintado en vida.
El nacimiento de Venus se pintó hacia 1485, casi diez años después de su muerte, así que, si es ella, es un retrato de memoria.
El único retrato que lleva su nombre es de Piero di Cosimo, pintado años después de su muerte.
Muchos historiadores del arte, como Ernst Gombrich, consideran la identificación un mito romántico.
Lo que nadie discute es que aquella joven marcó a la Florencia de su tiempo y que su imagen, real o soñada, quedó unida para siempre a la pintura de Botticelli.
El mundo de la bella Simonetta, de Germán Arciniegas
El historiador colombiano Germán Arciniegas le dedicó en 1962 un libro a medio camino entre la crónica y la novela: El mundo de la bella Simonetta. A través de ella, Arciniegas recrea la Florencia del Quattrocento, con los Médici, los Sforza, los Borgia, Savonarola, Leonardo o Maquiavelo, en un laberinto de leyendas en el que la gracia de Simonetta es mucho más que un atributo físico.
Como escribe William Ospina: «Has amado a esta mujer toda la vida, ya era hora de que alguien te contara su historia».
El libro: El mundo de la bella Simonetta, de Germán Arciniegas.