En la noche del 27 al 28 de octubre de 1910, León Tolstói, el autor de Guerra y paz y Anna Karénina, se levantó de la cama, recogió unas pocas cosas y se marchó de Yásnaia Poliana, la finca en la que había nacido y vivido casi toda su vida. Tenía ochenta y dos años. Diez días después moría en una estación de tren perdida del sur de Rusia. Aquella huida es uno de los episodios más extraordinarios de la historia de la literatura.
Por qué huyó Tolstói
Tolstói se había casado en 1862 con Sofía Behrs, dieciséis años más joven. Tuvieron trece hijos y, durante años, Sofía fue mucho más que su esposa: copiaba a mano sus manuscritos, los editaba y llevaba las cuentas de la casa.
La relación se fue rompiendo a medida que las ideas de Tolstói se radicalizaban. En sus últimas décadas predicaba una vida sencilla, sin propiedades ni violencia, y quería renunciar a sus bienes en favor de los pobres. Su familia, y en especial Sofía, se opuso. A eso se sumaba la presencia constante en la finca de sus discípulos, encabezados por Vladímir Chertkov, a los que Sofía no soportaba. Los dos escribieron diarios durante esos años, y sus disputas han dividido a los biógrafos desde entonces.
La noche de la huida
Esa noche, Tolstói oyó a Sofía revolviendo una vez más los papeles de su estudio. Fue la gota que colmó el vaso. Decidió irse de incógnito, en plena noche, acompañado por su médico, Dushán Makovicki, y por su hija Alexandra, a quien todos llamaban Sasha.
No era una fuga con un destino claro, sino una manera de apartarse por fin de la vida aristocrática que tanto había criticado. Viajó en tren hacia el sur, mientras la prensa internacional empezaba a seguir sus pasos.
La muerte de Tolstói en Astápovo
Durante el viaje cayó enfermo. Tuvo que bajar del tren en Astápovo, una pequeña estación de la línea hacia el sur, donde el jefe de estación lo acogió en su vivienda. Llegaron los médicos, pero la neumonía avanzó deprisa. Tolstói murió allí el 7 de noviembre de 1910, a los ochenta y dos años.
Se le atribuyen estas últimas palabras: «Hay sobre la tierra millones de hombres que sufren: ¿por qué estáis al cuidado de mí solo?».
Fue enterrado en el parque de Yásnaia Poliana. La policía vigiló el entierro, pero una multitud acompañó el féretro, y no hubo discursos, por deseo de la familia.
Dos calendarios para una misma muerte
Las fechas de la huida y la muerte de Tolstói aparecen a veces con trece días de diferencia. No es un error: en 1910 Rusia seguía usando el calendario juliano, mientras que casi toda Europa ya usaba el gregoriano, el nuestro. Según el calendario ruso de la época, Tolstói se fue el 28 de octubre y murió el 7 de noviembre; según el nuestro, se fue el 10 de noviembre y murió el 20 de noviembre de 1910.
La huida contada por Alberto Cavallari
El periodista italiano Alberto Cavallari reconstruyó aquellos días en La fuga de Tolstói, a partir de los diarios y las cartas del escritor y de las memorias de quienes lo rodeaban. No es una biografía ni una novela, sino un ensayo narrativo sobre la imposibilidad de escapar de uno mismo, en el que Cavallari pone en duda el mito del escritor santo.
Como escribe Paco Cerdà, es «una gran historia sobre la necesidad de huir hacia ese lugar que ningún mapa recoge y que solemos llamar libertad».
El libro: La fuga de Tolstói, de Alberto Cavallari, traducción de Marc Granell.